Esta lección debe motivarnos a mejorar nuestros talentos e inspirar a los miembros de nuestra familia para que hagan lo mismo.
Introducción
Nuestro Padre Celestial le ha dado talentos a cada uno de sus hijos y desea que los usemos. En una parábola que se encuentra en Mateo, el Señor cuenta acerca de un hombre que iba a salir en un largo viaje. Antes de salir llamó a sus siervos y les encomendó ciertos bienes: a un siervo le entregó cinco talentos (en esta parábola, la palabra talentos se usa por dinero); a otro le dio dos talentos y aún a otro le dio uno; a cada hombre le dio talentos que iban de acuerdo con la habilidad que tenían.
Mientras el Señor estaba lejos, el siervo que recibió cinco talentos los usó y ganó otros cinco; el siervo con dos talentos tomó los dos talentos y ganó otros dos más; pero el siervo que tenía uno lo escondió en la tierra.
Más tarde, el Señor volvió y preguntó a sus siervos qué habían hecho con sus talentos. A los siervos que habían duplicado sus talentos les dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21). Pero del siervo que escondió su talento, su señor lo llamó: “Siervo malo y negligente”; además, les dijo que tomaría su talento y lo daría al siervo que tenía diez talentos. (Véase Mateo 25:14–30 para leer la parábola entera.)
El Señor usó esta parábola para enseñar la importancia de usar sabiamente nuestras habilidades y talentos. Sin duda, se esperaba más del hombre que había recibido muchos talentos que de aquel que había recibido menos; sin embargo, se esperaba que todos ellos aumentaran los que habían recibido. Aun del hombre que solamente había recibido uno se esperaba que lo usara sabiamente.
Todos tenemos talentos y habilidades
El presidente Spencer W. Kimball ha declarado: “Dios nos ha dotado con talentos y con tiempo, con habilidades latentes y con oportunidades para utilizarlas y desarrollarlas en su servicio. Por tanto, espera mucho de nosotros, Sus hijos privilegiados”
Todos hemos sido bendecidos con talentos y, en vista de que éstos provienen de Dios, muchas veces son llamados dones. Estos dones nos fueron dados para hacernos felices, tanto a nosotros como a los demás.
Los talentos que se nos han dado pueden ser personales, de naturaleza artística o creativa; algunos de ellos se mencionan en la lista que se encuentra a continuación:
Personales
- Auto-control, Paciencia, Valor, Bondad, Sentido del humor, Saber escuchar, Ver cosas buenas en los demás, Hacer felices a los demás, Perdonar fácilmente, Inspirar confianza en los demás, Ser feliz y alegre, Tener fe, Tener amor hacia nuestros semejantes, Tener un fuerte testimonio, Ser activo en la Iglesia, Apoyar a los líderes de la Iglesia.
Artístico y creativo
- Cantar,Bailar,Narrar cuentos, Actuar, Tocar un instrumento musical, Tener aptitudes deportivas, Coser, Tejer, Pintar, Tallar en madera, Trabajar con cerámica, Esculpir, Hornear, Tener habilidades en jardinería, Escribir, Componer canciones.
“Porque no a todos se da cada uno de los dones; pues hay muchos dones, y a todo hombre le es dado un don por el Espíritu de Dios. A algunos les es dado uno y a otros otro, para que así todos se beneficien”.... se refiere principalmente a los dones espirituales que nos han sido dados por el Señor; pero también significa que el propósito por el que todos tenemos talentos es el de ayudar a los demás.
Debemos esforzarnos por descubrirlo
El apóstol Pablo dijo a su joven amigo Timoteo: “No descuides el don que hay en ti” (1 Timoteo 4:14). Si no queremos descuidar nuestros talentos, primero debemos descubrir cuáles son.
¿Cómo podemos descubrir los talentos y las habilidades que tenemos?
A medida que buscamos los talentos personales, debemos pedir la guía de nuestro Padre Celestial, solicitando ayuda especial para reconocerlos.
También podemos descubrir nuestros talentos a través de otras personas que nos ayuden a reconocer un talento determinado.
Como desarrollarlo????
Una vez que los hayamos descubierto, ¿cómo los desarrollamos?
Para algunos de nosotros el problema no es reconocer estos talentos, sino vencer el miedo que tenemos de usarlos. El Señor ha dicho: “Mas con algunos no estoy muy complacido, porque… esconden el talento que les he dado, a causa del temor de los hombres… Y acontecerá que si no me son más fieles, les será quitado aun lo que tienen”.
Una manera de desarrollar nuestros talentos es vencer el temor. Esto nunca es fácil de hacer, pero el Señor nos ha dado un buen consejo que puede ayudar: “Mas si estáis preparados,” dice Él, “no temeréis” . Si estamos preparados, generalmente sentimos la confianza de que podemos hacer lo que nos hemos preparado para hacer. Esta confianza vence el temor.
Una parte importante de la preparación es el estudio; se nos aconseja: “buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”. El estudio nos dará confianza, y ésta nos ayudará a motivarnos para desarrollar nuestros talentos.
Otra manera de desarrollar nuestros talentos es usarlos. Aun cuando pensemos que son pequeños, podemos desarrollarlos y, si nuestro deseo es fuerte, practicamos y aprendemos, los talentos débiles llegarán a ser poderosos.
“Nuestra posibilidad más grande para la expansión y el desarrollo se origina en nuestros talentos, nuestras virtudes y nuestras habilidades…
“Si desea tener una espalda fuerte, todo lo que necesita hacer es llevar cargas pesadas. Con este mismo concepto podemos expandir la abundancia de nuestras habilidades a casi cualquier dimensión…
“El Señor nos concede [talentos y habilidades] en forma de préstamo-alquiler; por esa razón, toma para sí todo lo que no se utiliza. Estos son términos similares a los que dio a los hijos de Israel cuando les proporcionó el maná en el desierto. La tierra amanecía cubierta con una abundancia de maná todos los días para que las personas recogieran todo lo que quisieran, pero aquello que no se usaba se descomponía. Lo mismo ocurre con nuestras habilidades. Muchos de nosotros nunca llegamos a tener una espalda fuerte o una gran mente porque las tareas que les damos para cargar no han sido suficientemente pesadas o difíciles. Todo el potencial que no utilizamos, lo perdemos.
A veces miramos los talentos de otras personas y pensamos que los lograron con poco esfuerzo. No comprendemos, sin embargo, que ellos se han esforzado sobremanera para desarrollarlos.
Cómo ayudar a nuestra familia para que desarrolle sus talentos
Los padres deben fomentar los talentos de sus hijos.
Cómo podemos ayudar a los miembros de la familia a desarrollar sus talentos?
Debemos ayudar a nuestra familia a reconocer y a desarrollar los talentos que tengan, haciéndolos comprender que deben usarlos para servir al Señor.
A continuación se enumeran algunas de las formas en que podemos ayudar a nuestra familia a desarrollar sus talentos:
1.Desarrolle una buena actitud familiar hacia los talentos
Debemos enseñar y demostrar que es bueno desarrollar los talentos por medio de nuestro ejemplo. También debemos elogiar constantemente a nuestra esposa e hijos cuando hayan logrado algo, y consolarlos cuando hayan fracasado. Los hombres jóvenes nunca deben criticar a sus padres y hermanos, sino elogiarlos.
2.Ayude a los miembros de la familia a seleccionar los talentos que quieran desarrollar
Haga un bosquejo con los miembros de la familia de un programa activo para desarrollar los talentos; después, permítales que practiquen dichos talentos. Uno de los mejores momentos para practicarlos es durante la noche de hogar.
3. Aliente a los miembros de la familia para que oren en procura de la fortaleza, el valor y la inspiración para desarrollar sus talentos
Si en nuestras oraciones familiares le pedimos al Señor que ayude a los miembros de la familia a desarrollar y a usar sus talentos, ellos también se sentirán inspirados para orar por esas bendiciones.
buscad diligentemente los mejores dones, recordando siempre para qué son dados; porque de cierto os digo, que se dan para el beneficio de los que me aman y guardan todos mis mandamientos, y de los que procuran hacerlo”
Conclusión
Nuestro Padre Celestial le ha dado a cada uno de sus hijos dones, talentos y habilidades. Como forma de reconocimiento y porque se trata de un mandamiento, debemos descubrir y desarrollar estos dones. Nuestro Padre Celestial desea que los usemos sabiamente para ayudar a otras personas. En realidad, uno de los propósitos de la Iglesia es ayudarnos a usar y desarrollar los dones y los talentos que Dios nos ha dado al proporcionarnos la oportunidad de servirnos los unos a los otros.







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